Has intentado alguna vez explicar una sensación?
No sé, como si intentas explicar lo que sientes cuando bajas la ventanilla, conduces callado y sacas la mano, notando como el aire la golpea. Cuando subes el volumen de la radio porque suena tu canción favorita, la que te sabes de memoria pero nunca cantas en público. Y aceleras, cuando hay una parte de ti que quiere soltar el pedal, tú sigues acelerando. No sabes por qué, pero parece que te sientes vivo. Aunque no estés en el mismo lugar, tú crees que sí, que todo pasa alrededor de ti, de la línea recta que estas siguiendo. Pues bien, no es una línea recta. Está todo lleno de bajones, de subidas eufóricas sin ningún sentido. No tienen ni un mínimo trazo recto, todo es puntiagudo.
Y eso es lo que lo hace bonito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario