Se sentó en frente de mí, y no sé como lo hice pero conseguí mirar a todos sitios sin dedicarle ni una sola mirada. Al menos unos minutos. Luego ocurrió lo inevitable.
- Hola
- Eh? Giré la cabeza. Sí, me miraba a mí.
- Sí, te estoy hablando a ti tonta.
Me tendió un boli y ordenó:
- Apúntame tu nombre en la mano
Obedecí. Cogí el boli y empecé a escribir... B...
- Eres tonta? Crees que no me sé tu nombre? De verdad lo crees?
Por primera vez le miré. Me temblaron todos los músculos y sentía un frío inexplicable. Se rió. Me reí. Añadió:
- No tienes ni idea de cuanto te he echado de menos.
Me desperté pegada a las sábanas y con el reloj dando las 6.
QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO
sábado, 22 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
Tengo el pulso acelerado
Me niego a poner nombres a los sentimientos, no quiero poner precio y fecha de caducidad. Ni sabores a los besos, ni color a los momentos negros. Es mejor dejarlos pasar.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
domingo, 2 de diciembre de 2012
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