A menudo se dice que la verdad no importa, la gente ve sólo lo que quiere ver. Algunas personas quizá den un paso atrás y se den cuenta de que llevan años sólos mirando la misma foto una y otra vez.. Algunas personas ven que sus propias mentiras casi les alcanzan y otras personas verán lo que realmente les pertenece. Y luego está esa otra gente, que corre tan lejos como sea posible para no tener que pararse a pensar en lo que realmente importa.
Tal vez la felicidad no se encontraba en las grandes circunstancias arrolladoras, en tenerlo todo organizado en la vida. Tal vez estaba en hilar un montón de pequeños placeres: ver el concurso de Miss Universo en zapatillas, comer brownies con helado de vainilla, alcanzar el nivel siete en el ¨Dragon Master¨ y saber que quedaban otros veinte niveles más. Tal vez la felicidad simplemente era cuestión de pequeños instantes buenos: la señal de peatones que se pone verde en el momento en que llegas para cruzar; e instantes malos: la etiqueta que pica en el cuello, que soportaba una persona a lo largo del día. Tal vez todo el mundo tenía asignada la misma proporción de felicidad para un mismo día.Tal vez no importaba si eras un rompecorazones mundialmente famoso o un ser lamentable.Tal vez no importaba si tu amiga probablemente estaba muriéndose. Tal vez lo superabas. Tal vez era todo lo que se podía pedir.