QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO

lunes, 30 de julio de 2012

Nada serio


Todo está ahí. Y tengo miedo de que poco a poco se me vaya olvidando, hasta el punto de recordar solo lo que otras personas consideran esencial. Para mí todo es necesario. Es necesario acordarme de cómo sonríe Bea con un nuevo mensaje de Aymeric, de cómo no dice nunca "por favor" ni "gracias", y de cómo en ese momento querrías tirarla por la ventana. Es necesario acordarme de cómo Guillaume ha cambiado a Paula, de cómo cuando no tiene sitio en la cama, se duerme a mis pies. Y, sobretodo, es necesario recordarla llorando. Es necesario acordarme de cómo he encontrado a alguien tan parecido a mí, que a veces hubiera podido jugarme el cuello por decir que me estaba leyendo la mente. Sí, Marina, esa eres tú. Y también es necesario acordarme de cómo Blanca sigue cuidándome un mes más, y de cómo sonríe, pero de eso sí que sé que nunca me voy a olvidar.
Necesito no olvidar a Pablito por que me ha aguantado todos y cada uno de mis chillidos aceptándome como su madre, ni a Victor, que a los 5 minutos de conocerme ya nos estábamos pegando. Ni a Victor, que ha hecho de mí su psicóloga durante 3 semanas. Gracias niños. Nunca pensasteis que os lo diría.
Gracias a Pablo de Huerva por hacerme reír hasta no poder más, y a Barri por ser tan Barri. Gracias Nono por cuidar de mí hasta hartarte, te quiero un poco.
También es necesario acordarme de María, de su carácter de princesita y sus 1000 pares de leggins. Necesito acordarme de Paola, nuestra princesa de Suiza, que ha aprendido español con nosotras. Y de Ana y la ratona. Para Herena no hay nada que se pueda describir con palabras, simplemente perfectinis. Son necesarios todos: Raquel, JJ, Lewis, Miguel, Philipp, Jacopo, Nicolò, Costanza, Aleix, Diletta, Edoardo, Alessio, Simone, Edoardo, Pierre, Guillaume, Thomas, Laurent, Sylvain, Giorgio, Giuseppe, Francesco, Paula, Marisa. Son necesarios para poder acordarme de todo.
Y hay momentos que no puedes olvidar, como el día que nadie quería bajar a por la llave de la 50, el día que el cerdo paquistaní dijo "he's my roomate", el día de la despedida con los granaínos, toda nuestra última semana en la playa, el día que conocimos a los franceses en un carrito de la compra, todas nuestras compras del mes, el día que nos teñimos el pelo, la borrachera de Paula, el día que nos bañamos en el mar por la noche, el día que bajamos a la Square cantando vestidas como teletubbies, la lista de strange things, el EF got talent, el día de la batalla con Guillaume y la revancha del día siguiente, cómo bailan Nicolò y Jacopo, el ver amanecer en la playa, la mañana del desayuno en pijama en un parque, el último día diciéndole a Edoardo que era un imbécil, Alessio, Simone y él diciéndonos adiós, vistos desde las ventanillas de un taxi, las tardes de VClub, como sube el alcohol inglés y las noches en la playa, en las escaleras de siempre.
Con esto espero no olvidarme de nada, pero aún así no creo que sea suficiente. 
Cuánto amor tengo dentro.
Lo que en realidad no quiero olvidar, es cómo personas tan pequeñas, han conseguido vivir un sueño tan grande.



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