QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO

domingo, 15 de abril de 2012

contigo yo, conmigo tú

Nadie entiende lo que es exigirse a uno mismo la perfección. Querer ser bueno en todo. En TODO, sin ninguna excepción. Querer sacar buenas notas, saber hacer deporte, estar delgada, entender las matemáticas, tener el cuarto ordenado, hacer regalos bonitos, tener la ropa perfecta, peinarse bien todas las mañanas, maquillarse, ser educado con todo el mundo, abrigarse cuando hace frío. Nunca perder los nervios, ni por un segundo. Nadie entiende por qué alguien iba a querer eso en su vida. Cambiamos para mejorar, siempre nos exigimos más. Pero nunca tanto como para llegar a ser perfectos.
Aquí es donde llega el problema. Yo la quiero. Yo quiero ser buena en todo. Ser la mejor en todo. Ganar.
Nadie entiende por qué cuando pierdo al badminton se me saltan las lágrimas. Por qué cuando apruebo no estoy contenta. Por qué NUNCA estoy contenta. Por qué siempre me obligo a llegar más lejos.
Es mi forma de hacer las cosas. Si no acabo la primera, será como si no hubiera acabado.

sunday's

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