QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO

sábado, 3 de marzo de 2012

H

Miré el reloj. Las dos de la mañana. "No puede ser" son las únicas tres palabras que llevaban paseándose por mi cabeza durante horas. Quería despertarme y saber que no estaba pasando, como cuando la gente cree que está viviendo una pesadilla. Pero no iba a ser así. No quería dormir, no quería hablar, no quería pensar. No quería compañía, pero ni muchísimo menos estar sola y sentirme un microscópico punto en el planeta Tierra. Y de repente, paf. Todos los recuerdos uno a uno por mi cabeza. Y aquella conversación.
- Si yo estuviese en el hospital, vendrías a verme?
- Yo? Que va! Si no me importas nada
[Risas]
- Pues yo a ti iría a verte para que veas lo buena BFF que soy!
Y una vez más... "no puede ser". Parece que la vida se estuviese riendo de mi a carcajadas, que la ironía se hubiese acordado para siempre esa conversación tan rara. Fue así o no, no lo sé. El caso es que en ese momento todos los problemas y tonterías se volvían insignificantes y yo solo quería hacerme una bola debajo del edredón. Pero no podía.
Entonces pasó. Miré hacia arriba. No sé si fue instintivamente o porqué lo hice. En ese momento, habría dado la vida por tener alguien en quién creer. Alguien a quién pedirle que por favor arreglase todo este desastre, que mañana me levantase y me dijesen que todo iba bien, que él se había despertado y que ya todo estaba listo para volver a casa.
Encontré alguien a quién pedirle todo esto? El caso es que no lo sé, pero hoy me he despertado, y me han dicho que él también, y que en unas horas se va a casa.
Gracias

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