QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO

martes, 6 de diciembre de 2011

26 de junio, por favor


Ya hace frío, mucho frío. Ahora echo de menos el verano.
Es uno de estos días tontos que es martes pero parece domingo, que es otoño pero parece pleno invierno, que es Madrid pero quiero que sea Toronto. Joder, como lo echo de menos. Creo que la gente se piensa que estoy loca, cuando alguien dice la palabra Canadá, al segundo se oye mi voz diciendo: OHH! Sí, estoy enamorada de una ciudad, y todas las mañanas cuando abro los ojos esperaría ver una habitación amarilla llena de globos por todas partes, bajar unas escaleras forradas de pelo rosa y llegar a la cocina donde me espera la insoportable Barbie con su cigarrito y su café. Me encantaría. Nunca pensé que diría esto, pero la echo de menos. Luego se iría pronto, y me dejaría por fin el baño (siempre tarda siglos, y lo ocupa desde las 6:30 a las 7:30). Yo me ducho, me arreglo, bajo a la cocina y me doy cuenta de que no tengo tiempo de desayunar, pero tengo que fregar su desayuno. Friego su tacita de los toros (está enamorada de Javea) y me espera Fer en la puerta. Vamos juntos hasta Woodbine. Woodbine-St George, y luego a St. Patrick's. Salgo del metro, llego tarde. Pero quiero desayunar. Me meto en el Timothy's y lo de siempre: un baggel y una cookie de chocolate blanco. La señora ya me tiene fichada! Voy corriendo a clase donde mi adorable profesor Nick suda totalmente de que llegue tarde, todos mis chinos, coreanos, japoneses o lo que sean me miran sonriendo, son todos más majos. La clase me la paso con la bb conectada al Wi-Fi, hablando con Pochs de cosas/planes, o quedando con Adriana en el baño! Me lo paso demasiado bien. A las doce vamos a comer a donde siempre, el parquecito que está en medio de la calle. A ver que sorpresa nos depara el destino con los tuppers. Lo mío es fácil: pasta con queso, pasta con tomate, o pasta con cebolla, en definitiva: pasta. Luego vamos a visitar algún tipo de museo aburrido que haya en Toronto, del que nos fugamos a los 5minutos para irnos a cualquier cafetería a tomar, como no, baggels y iced cups. Qué bien sentaba... Luego cada una a su casa a cenar (en mi caso a fregar mi tupper, el de Barbie, su cena y la mía...) y decidimos que hoy toca salir. Llamamos a Fita para ver el plan: quedamos en el Subway de siempre a las 7 (aunque llegaran a las 7 y media, como siempre). Al final llaman para decir que les da pereza, que vayamos nosotras directamente (en realidad ponen una escusa barata como que Miguel se ha roto la muñeca, pero sacas en claro lo otro). Vamos y, obviamente, da igual lo que hagamos que lo pasaremos increíble.


Que te esperas? Es Canadá.

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