QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO

sábado, 15 de enero de 2011

"Me quiero morir."

Eso es lo que pensé cuando me marché. Cuando cogí el avión, apenas dos años. Quería acabar con todo. Sí, un simple accidente era lo mejor. Para que nadie tuviera la culpa, para que yo no tuviera que avergonzarme, para que nadie tuviera que buscar un porqué... recuerdo que el avión se movió durante todo el viaje. Había una tormenta y estaban todos tensos y asustados. Yo no. Yo era el único que sonreía. Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: "Ella no está." Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Paf. Sin demasiados problemas, sin que nadie tenga que decir: "Oh, te has enterado? Sí, precisamente él... No sabes como ha sido..." Sí, ese tipo contará tu final, lleno de quién sabe cuales y cuántos detalles, se inventará algo absurdo, como si te conociera de siempre, como si solo él hubiera sabido realmente cuales eran tus problemas. Es extraño... Si quizá ni si quiera has tenido tiempo de entenderlos tú.

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